Ojos cambiantes
Mi amor:
¿Cuántas
veces te he dicho te amo? No hay cantidad suficiente. Te amo y, justo hoy,
quiero confesarte algo ¿Mi amor, puedes
creer que durante los años que estuvimos
casados nunca supe el verdadero color de
tus ojos? Lo sé, soy muy atolondrada pero, realmente, no fue esa la razón, yo
siempre los miraba, sin embargo estos cambiaban constantemente de color, te
cuento, solían ser azules cuando nos conocimos y yo solía perderme en ellos
como se pierde un viajero en el mar. Luego podía jurar que eran grises, un frio
gris que me hacía sentir débil, me desnudaba el cuerpo y el alma. Aunque me gustaba más cuando tus ojos eran de color
verde aceituna, porque ese color era el más
cálido que ofrecían para hacerme sentir en casa. Tú eres mi casa y, hoy que te
fuiste, me dejas sin hogar. Tus ojos se cerraron para siempre en esta vida, ya
no los veré cambiar y tales colores y sentimientos no serán más que un recuerdo
que me harán querer ir a tu lado, que es adonde pertenezco.
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