Las mariposas
Tan hermosas, con tan lindos
colores y sin poder escapar de su dolor, están las mariposas de plástico adheridas
en la pared más ancha mi habitación. Es como si supieran lo que tengo que
hacer, separarlas de su pared. Recuerdo el día que, con tanta alegría, las
pegue, parecían querer volar y festejar conmigo el amor que desbordaban mis
ojos, tú me acababas de pedir que fuera tu novia y yo, sin dudar, había dicho
que sí. Hoy, sin embargo, no somos novios y las mariposas no tienen sentido, al
igual que este amor que todavía siento por ti, pero como le digo eso a las
mariposas, como las despego y dejo desnuda la pared que tan ilusionada adorne,
simplemente no puedo, no quiero despegar a las mariposas, no quiero dejar vacía
la pared.