El
milagro estadístico que cambio mi vida y le dio respuesta a cada deseo de
cumpleaños, que se convirtió en verano, pero hoy es primavera, puedo desde mi
casa escuchar el reloj, ya casi es el día.
Todo pudo esperar, pero hoy nada espera excepto yo. Mi corazón se acelera, fueron tantas horas en vela, tanto llanto y alegría y, hoy llena de satisfacción puedo decir: ya casi es el día.

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